El vertiginoso ritmo de nuestra sociedad actual y la penetración y democratización de la tecnología han supuesto que vivamos en una época de constante cambio en todos los ámbitos, y la formación docente no iba a ser menos, aunque su ritmo sea más pausado.

Esta formación, tradicionalmente vinculada a espacios analógicos, ha ido poco a poco encontrando también su lugar en ecosistemas digitales, dando como resultado una amplia oferta de formación reglada y no reglada en formatos totalmente en línea o semipresenciales. Sin embargo, ese cambio de medio no ha representado en muchas ocasiones el cambio pedagógico que se preveía. Lo que antes se proporcionaba en papel en forma de texto escrito tan solo ha sufrido un proceso de digitalización para seguir siendo eso, un texto escrito, pero leído en una pantalla. Esto, por sí mismo, podríamos decir que representa un paso atrás, pues lo que antes era una lección magistral por parte de un profesor con el apoyo de unos apuntes o un libro de referencia, ha perdido ahora el contacto humano directo y, junto a él, la estimulación de algunos sentidos, con lo que el esfuerzo cognitivo es incluso mayor. En realidad, lo que se espera es que el empleo de la tecnología sirva para el aprovechamiento de todas esas ventajas que nos brinda para acercarnos más a las personas y no para tecnologizar el aprendizaje a través de repositorios inertes. Y qué mejor forma que proponer a aquellos que se están formando contenidos y actividades multimodales, prestando atención a todos los sentidos, incluida la emoción como diría José Manuel Foncubierta, pues es evidente que el ser humano no aprende solo con los ojos. Ni siquiera podemos decir que aprende solo de cuello para arriba, tal y como ya apuntaba Carl Rogers en su obra Freedom to Learn.

PDP ELE provee a los participantes de esos diversos estímulos sensoriales mediante los contenidos hipermedia (audios, vídeos, textos, imágenes) a cargo de expertos en el ámbito de la enseñanza de lenguas que componen el núcleo del programa. Pero no para que esos contenidos sean un fin en sí mismos, sino como detonantes que provoquen la transformación en algo diferente y genuino, fruto de la reflexión y la práctica por quienes han decidido embarcarse en esta aventura de aprender en comunidad. Y estos que podemos ver a continuación son algunos de los muchos ejemplos que por sí solos nos hablan del resultado de este planteamiento: el paso de la teoría a la práctica para la mejora de nuestra actividad docente.

Nota: Estas actividades han sido realizadas por los participantes de PDP ELE y compartidas en el grupo de Facebook. A ellos les corresponde la autoría.

Es Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabaja como profesor en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en el Instituto de Idiomas Modernos en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y colabora en el Máster de Didáctica del Español como Segunda Lengua en la Universidad de La Rioja. Sus áreas de especialidad son la Pragmática y la integración de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje de segundas lenguas.