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Hay una frase que me gusta mucho y que se atribuye a Mario Alonso Puig (http://www.marioalonsopuig.com/es/quien-es): “Educar quiere decir sacar de dentro, no meter de fuera; no somos cubos vacíos que hay que llenar; somos fuego que hay que encender”. Quizás el ejemplo más claro este ‘sacar de dentro’ lo tenemos en Sócrates y en su método en el que, mediante preguntas, el filósofo ayudaba a sus discípulos a encontrar sus propias respuestas. Dicen que la madre de Sócrates era matrona y que el método socrático consistía, de algún modo, en asistir a sus estudiantes a ‘parir’ sus ideas, a sacarlas de dentro. De ahí que el arte de la mayéutica se conozca también como el ‘método de la partera’ (Giráldez y van Nieuwerburgh, 2016: 6).

¿Qué tipo de preguntas formulamos a nuestros estudiantes para ‘sacar de dentro’, para ‘encender su fuego’? Estas son las que a mí me vienen a la cabeza para una clase de L2 (en mi caso, inglés) en la universidad (cualquier curso): ¿Está claro?; ¿Hay alguna pregunta?; Si yo digo xxxx ¿qué quiero expresar?; ¿Cuál es la diferencia entre xxxx y xxxx?; ¿Alguien sabe por qué se usa xxxx aquí y no xxxx?; ¿Son correctas estas oraciones? ¿Por qué?; ¿Cuál es la preposición que sigue a xxxx?

Me doy cuenta de que son preguntas de tipo cerrado donde se espera: a) un sí o un no o b) una información concreta. Siguiendo la taxonomía de Bloom (Bentley, 2010) las preguntas mencionadas anteriormente fomentan destrezas cognitivas LOTS (Low Order Thinking Skills). Recordar, enumerar, definir, clasificar o entender no requieren demasiado esfuerzo cognitivo. Claramente no son preguntas que promuevan el pensamiento crítico, la motivación, ni la creatividad sino preguntas donde yo, como docente, busco comprobar si los estudiantes han aprendido el contenido de la clase de hoy o de días atrás.

Afortunadamente, no soy la única. La investigación de Leven y Long (1981) puso de manifiesto que los docentes pueden llegar a plantear del orden de 300 o 400 preguntas al día y que la gran mayoría de estas preguntas (un 80%) tiene como objetivo comprobar si los estudiantes recuerdan una determinada información, es decir, si recuerdan información factual (las wh- questions en inglés: qué, quién, dónde, cómo, cuándo y por qué).

Ser consciente de que mis preguntas no fomentan ni la creatividad ni el pensamiento crítico me lleva a la reflexión de que preguntar es un arte. De hecho, el coaching se define como “el arte de hacer las preguntas adecuadas, de la forma adecuada y en el momento adecuado”. (Giráldez y van Nieuwerburgh, 2016: 78). El coaching aplicado a la educación nos muestra que preguntar con sentido ayuda a que nuestros estudiantes saquen de dentro y, por ende, desarrollen todo su potencial, buscando ellos mismos las respuestas a sus propias preguntas. Nosotros, como docentes, podemos formular preguntas que realmente les motiven, fomenten el diálogo y promuevan interacciones discursivas de alta calidad (Walqui, 2006).

Estas son algunas de las mejoras que me planteo para formular preguntas con sentido:

  1. Observar el tipo de preguntas que planteo a mis estudiantes en las clases, teniendo en cuenta si son abiertas o cerradas; si animan a desarrollar destrezas cognitivas básicas (LOTS) o más elaboradas (HOTS).
  1. Ir introduciendo preguntas abiertas que inviten a mis estudiantes a reflexionar, explorando distintas opciones. Estas preguntas serán necesariamente más complejas y exigirán un mayor esfuerzo cognitivo, acercándose a las HOTS (High Order Thinking Skills). Destrezas cognitivas como analizar, aplicar, evaluar, comparar o crear están más cercanas al desarrollo de la motivación y el pensamiento crítico. Entre estas, se podrían incluir preguntas clarificadoras, reflexivas, retadoras o hipotéticas. Giráldez y van Nieuwerburgh (2016) recomiendan comenzar con preguntas que comiencen con ‘¿Qué?’ o ‘¿Cómo?’.
  1. Realizar una escucha activa cuando los estudiantes hablan: a) aumentando el tiempo entre la pregunta y la respuesta, de modo que los estudiantes puedan elaborar sus respuestas; b) manteniendo el contacto visual; c) mostrando, mediante el lenguaje corporal, que estoy interesada en lo que están exponiendo; d) no juzgando; e) parafraseando o resumiendo lo que el estudiante ha expresado. Como comenta Menéndez Cuenca (2011), una escucha activa es la mejor actitud para conseguir una pregunta con sentido.
  1. Promover no solo el aprendizaje significativo mediante el desarrollo de destrezas cognitivas elaboradas, sino también conectar con las emociones y el sentir de los estudiantes. En este sentido, quiero seguir el consejo de Adriana Pardo (https://www.goconqr.com/es/examtime/blog/preguntas-nuevo-ano-academico/) y comenzar planteando a mis estudiantes estas 6 preguntas abiertas cuando comience el próximo curso:
  1. ¿Qué es lo que más te preocupa en este año académico?
  2. ¿Qué es lo que más te entusiasma sobre este semestre?
  3. Si fueras profesor, ¿qué nuevos métodos de enseñanza probarías?
  4. ¿Qué páginas / apps usas para personalizar tu aprendizaje?
  5. ¿Qué nuevas tecnologías te gustaría probar?
  6. ¿Cómo puedo ayudarte en este curso?

Para terminar, te sugiero un ejercicio. La columna de la izquierda muestra preguntas cerradas, basadas en LOTS. ¿Cómo podrías modificarlas para convertirlas en preguntas abiertas y basadas en HOTS?

Pregunta original Pregunta transformada
¿Está claro el significado de esta oración? ¿Cómo podrías escribir esta oración de otro modo?
¿Tú crees que esta redacción muestra un nivel B2?
¿Te ha gustado el libro de lectura?
¿Está bien redactado este párrafo?
¿Tienes problemas con la comprensión oral (listening)?
¿Cuándo se usa xxxx?
¿Cuál es la diferencia entre xxxx y xxxx?
¿Qué significa xxxx en este contexto?
¿Hay alguna pregunta?
¿Qué has aprendido hoy?
¿Se entiende esto bien?

Referencias:

Bentley, K. (2010). The TKT Course. CLIL Module. Cambridge: Cambridge UniversityPress.

Giráldez, A. y van Nieuwerburgh, C. (2016). Coaching Educativo. Madrid: Paraninfo Universidad.

Leven, T. y Long, R. (1981). Effective Instruction. Washington DC: Association for Supervision and Curriculum Development.

Menéndez Cuenca, J. L. (2011). Principios del Coaching (Coaching Integral). Nueva metodología y herramientas para apoyar el éxito personal y profesional. España: Bubok Publishing S.L.

Walqui, A. (2006). Scaffolding instruction for English language learners: a conceptual framework. International Journal of Bilingual Education and Bilingualism, 9/2: 159-180.

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